viernes, 29 de julio de 2022

Monument Valley

 

 

Huellas de dedos salpican la portada desgastada, de la grupa al sombrero. Manchas de grasa de las máquinas, del aceite de las sardinas que resbala por el bocadillo recién hecho. Los hidrocarburos aromáticos se confunden con el olor del tabaco negro, impregnando las páginas amarillentas, mil veces pasadas en un trasiego interminable de manos rudas, de continuos intercambios en el kiosco del barrio. Perseguidos por una banda de cuatreros, los vaqueros vadean el Pecos sin descabalgar de sus monturas. Resuenan mugidos, estallan disparos, repiquetean atronadores los motores de la fábrica que nunca descansa. Los indios danzan en corro enfundados en mahón y se calientan junto al fuego del turno de noche; han logrado sobrevivir al día. Bajo el manto estrellado, en el Monument Valley de chimeneas infinitas, las sirenas anuncian una nueva descarga: el coque se derrama incandescente sobre los vagones chirriantes del caballo de metal. Vuela la pausa. Se sacia el hambre. Se aplaca el cansancio. Se guarda el libro. Oculto en la bolsa, Marcial Lafuente Estefanía espera mañana, otro voraz viaje al Oeste en medio del trabajo.

 


 

domingo, 30 de enero de 2022

N.E.V.E.R.M.O.R.E. Capitalismo, "Nunca Máis"

 

Foto: grupochevere.eu

 

Nos queda Galicia. Si algo queda de Galicia. Nos queda Galicia en la defensa del teatro como espacio de denuncia y reivindicación, como espacio de lucha, de catarsis con el público. La escena como lección. Cómo sabe Chévere. Da gusto verlos. Los disfruté en una magnífica “Curva España” a pocos metros del escenario; los degusté en esa película tan teatral que es “Eroski paraíso”, y ayer los devoré, apenas a un salto de una inmensa caja escénica del Centro Niemeyer de Avilés que se va despojando de artificios mientras todo en la trama avanza...

Desde Galicia Chévere nos trae la esencia del teatro, vestido de uno de esos acontecimientos históricos que es necesario recordar, que no deberían haber pasado. Y ambos trechos confluyen en N.E.V.E.R.M.O.R.E., porque por supuesto no debemos olvidar el Prestige y su catástrofe, cómo y por qué sucedió, la concatenación de negligencias y los intereses que condujeron al hundimiento del petrolero, y tanto o más importante, el despertar de tantas conciencias dormidas que como un martillo golpeó Nunca Máis, para que nada de aquello vuelva a repetirse.

 

sábado, 18 de agosto de 2018

Lehman Trilogy: maratón de capitalismo al esprint, lección incomparable de teatro

Foto: http://barcopirata.org

Decía Jorge Valdano que el fútbol es la más importante de las cosas que no tienen importancia. Se lo robo, y lo declaro para las artes escénicas. Aunque para mí sí tienen importancia, puesto que me han servido de terapia en momentos complicados, y poseen una capacidad como herramienta de formación y educación que supera a todas las demás artes. La historia de este blog nació gracias a Sergio Peris-Mencheta (y también Roberto Álamo). Presencié su recital en 'Lluvia constante', y me obligaron a dar el paso a escribir. Han caído cuatro años desde entonces, y muchas cosas por el medio en mi vida. Había parado esto hace más de un año, y no porque no me acercara al templo; tampoco porque no hubiera presenciado grandes trabajos, al contrario, baste referir los últimos, 'Cinco horas con Mario' de una soberbia Lola Herrera, y un formidable (sí, no hay por qué cortarse a la hora de usar adjetivos para resaltar la grandeza) José Sacristán en 'Muñeca de porcelana'. Pero no sé por qué, no había encontrado las ganas de ponerme al teclado. Hasta que ha llegado de nuevo Peris-Mencheta, quién si no, y con él la necesidad escribir sobre la pasión del teatro. Esta vez el madrileño-valenciano no se sube a las tablas, no. Ejerce de director, y como tal, ha demostrado con creces en su trayectoria que es uno de los grandes. Solo se podía esperar lo mejor, y así ha sido, en esta nueva producción de Barco Pirata, su productora. Se ha sacado de la manga ‘Lehman Trilogy”, del dramaturgo italiano Stefano Massini, que se ha estrenado esta noche en el Teatro Palacio Valdés de Avilés. Lo ha vestido en cierta forma de musical, regalando al espectador, y solicitándole que ponga de su parte, porque trata al público con respeto, como adulto, y requiere de él la máxima atención y complicidad, en una obra en tres actos que no permite el mínimo respiro. Peris-Mencheta exige un descomunal esfuerzo a sus actores, que responden con su dominio de la escena y regalando un maratoniano espectáculo al esprint, más de tres horas, descontando los interludios, sin desmayo. Es la historia de la familia Lehman, fundadores del capitalismo moderno tal y como lo conocemos. Su nacimiento, expansión e implosión en 2008, con la última gran crisis de la que aún se viven sus coletazos.


lunes, 4 de septiembre de 2017

Stalker. Ciencia ficción en la mirada única de Andrei Tarkovski



Este blog nació con vocación teatrera, que cumplo en canto la economía y el tiempo libre me lo permiten, pero también peliculera, a la que hasta hoy no había comenzado a dar rienda suelta. Y he querido comenzar, demasiado tiempo después de pensarlo por primera vez, con una película que me impactó, vista después de devorar la novela en la que se inspira, “Pícnic extraterrestre”, de los hermanos Strugatski, editada en España por Gigamesh. Ellos mismos firmaron el guión, tan diferente, de 'Stalker', una obra cumbre de la ciencia ficción, realizada por uno de los directores más especiales y diferentes, el soviético (como los escritores) de Andrei Tarkovksi. Uno de esos raros autores capaces de crear universos propios, continuamente imitados, repetidos, plagiados hasta nuestros días. Sí, ciencia ficción, apenas una etiqueta para una obra tan grande como inclasificable, llegada desde el otro lado del telón de acero.



Aún hay quien maltrata la ciencia ficción como un género menor, tanto en su vertiente literaria como, más aún, en la cinematográfica, considerada un simple divertimento, espectáculo por el espectáculo para el lucimiento de cada vez más caros, y digitales, efectos especiales. Claro que si se tienen en cuenta algunos de los engendros que últimamente han sido encuadrados en la materia, se podría decir que tampoco andarían tan desencaminados. Y sin embargo, la ciencia ficción permite una libertad creativa tal, capaz de algunas de las elucubraciones más elaboradas sobre el género humano y su razón de ser, filosofar sobre el presente y el futuro de la especie, como ningún otro género, llevándolo a futuros inciertos, distopías tenebrosas, utopías inquietantes, historia ficción. Desde el mundo occidental llegan obras cumbre como Blade Runner, “todos estos recuerdos se perderán para siempre, como lágrimas en la lluvia”, decía en contrapicado el replicante Nexus en su encuentro directo con la muerte. O 2001, el gran clásico de Stanley Kubrik, con temas parecidos, el origen sintético de la inteligencia, el temor a lo desconocido, el miedo a la pérdida de la conciencia, de la consciencia.


domingo, 20 de agosto de 2017

Pasos



La felicidad llamaba a mi puerta
En un grito alegre, decidido
Me agachaba a acompañarla
Bien sujeta a mis dedos
Sentía la seguridad de mi presencia
Se escondía entre mis piernas
Refugio ante lo ignoto, defensa, barrera
Titubeaba, temerosa
Recuperada la valentía, echaba a andar
Ganaba en fortaleza, andaba y desandaba
Una y otra vez, aprendía el camino de memoria
Apretaba con fuerza y mi mirada brillaba
Inclinado hacia el futuro
Sus manos, mis riendas
Hasta dejarla escapar, volar sola
Orgullo y añoranza de la vulnerabilidad perdida.

domingo, 12 de marzo de 2017

Clase magistral. 'Malvados de oro'.

Daniel Albaladejo. Foto: www.apatateatro.com

¿Cómo no verse como un privilegiado pudiendo situarse a dos metros de un actor y sentir su interpretación a flor de piel, mirarle directamente a los ojos? La sensación se multiplica cuando frente a nosotros se encuentra un intérprete de los tocados con el don de la transmutación. Con esa capacidad única de poseer, de hacer propio un personaje con la naturalidad de quien se viste un traje. Y con esa misma facilidad cambiárselo, ponerse otro, para vivir no una, sino un puñado de vidas en apenas un lapso de tiempo. Sin notar el cambio y ver, cada una de las veces, a alguien distinto, con una personalidad propia. Los tópicos nos prestarían términos como camaleónico o poliédrico, para definir el trabajo de Daniel Albaladejo en Malvados de oro. Un actor de anchas espaldas, capaz de soportar sobre ellas, con firmeza, sin doblegarse, los personajes de mayor peso, darles vida, hacernos, al público, vivirlos con él. Ayer lo demostró una vez más, superlativo, en la Sala Club del Centro Niemeyer. En una obra, un monólogo plural, dirigida por José Bornás, y con texto de Jesús Laiz, en la que Albaladejo da vida a algunos de los malos más despiadados de la literatura dramática española del Siglo de Oro. Seres sin empatía, amorales, sí, pero Albaladejo logra lo imposible: nos subyuguen, nos atraigan.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Un torbellino sobre las tablas. 'Yo, Feuerbach'.

Pedro Casablanc. Foto: jordicasanovas.net
Un olvidado actor de verborrea torrencial, descontrolada, hemorrágica. Un joven ayudante de dirección, aprendiz inseguro, subalterno orgulloso. Con estas premisas, prepárense para un duelo sobre las tablas que se revelará apasionante, entre un veterano situado en el Olimpo por talento y sabiduría, y un joven antagonista que levanta firme el vuelo. Entre un Pedro Casablanc curtido y victorioso en mil batallas, y un Samuel Viyuela que acepta el reto de plantarle réplica al gigante y sale fortalecido tras aguantarle airoso el tipo, el cuerpo a cuerpo. Predicciones y certezas certificadas tras disfrutar de 'Yo, Feuerbach' (pronúnciese foyerbaj). Una reflexión sobre la profesión de actor. Sobre el oficio, pero también un repaso al correr del tiempo y sus consecuencias, el mercado actoral, por qué no, el laboral, las insondables diferencias generacionales, en apariencia insalvables... En apariencia. El dramaturgo y director Jordi Casanovas ha adaptado el texto de Tankred Dorst, y Antonio Simón, dirige.