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jueves, 10 de abril de 2025

Prosperidá

Daba apuru sentilo. Pa elli, respirar yera trabayu abondo, una condena. Un chiflu pitaba-y con cada suerbu d’aire. Tomábalu con angustia, como si nunca nun-y algamara. La boca desencaxao, como si gritare sin voz. 

jueves, 20 de marzo de 2025

Otro sol

 

Era el último de los libros. Lo echó al fuego, mirando absorta la lumbre. Entre el humo quiso ver a sus vecinas, respirar aquellos aromas que inundaban el patio, brotando de las ollas repletas de sabores, pausadas sobre la chapa de las cocinas. Recordar la comida calmó por un instante el vacío de su estómago. Alzó la vista, escudriñando a través de la ventana desvencijada. Escuchó el silencio, roto por el delicado crepitar de las páginas y el de su piel de cristal. Pensó en la luz que la había cegado, como un inabarcable sol barriendo el horizonte. Pensó en el estruendo, en el huracán que lo arrasó todo. Pensó, mientras la llama declinaba y el frío trepaba por su espalda, si ella también sería la última.

sábado, 14 de octubre de 2023

Ella

 

Resplandores lejanos. Un enjambre de sirenas rasga el silencio, ensangrentando en sombras la noche. Un grito se abre paso. “¡Corre, mi pequeña, corre, no te detengas, al refugio!”. “No pasa nada mamá, se me ha caído mi cuento, espera”. Se desgarra una voz. “¡No sueltes mi mano, no la sueltes!” Una marea de manos, un incontrolable muro de piernas, de caras sin rostro la arrastra. Una explosión. “No llores, mami, mira, ya lo tengo…”.

***

Sentada, se mira las manos nudosas. Aferradas como una garra al libro, las pastas salpicadas de manchas negras. Todo su cuerpo tiembla, o tiemblan las paredes. Se balancea. “No llores, mami, mira, ya lo tengo…”.

***

“¡Puta vieja! ¡Todos los días sentada en el puto banco, te vamos a sacar de ahí a patadas!”. Dos adolescentes la cosen a golpes. “¡Dame el mechero, préndelo, préndelo!”

***

“Anciana asesinada en un parque”.

Una anciana fue hallada muerta en un parque de la ciudad anoche. Los primeros indicios apuntan a que fue brutalmente golpeada y le prendieron fuego. Vecinos la identifican como una refugiada de guerra, que se pasaba el día en el mismo banco del parque. Junto a ella se encontró un gastado libro infantil.

viernes, 29 de julio de 2022

Monument Valley

 

 

Huellas de dedos salpican la portada desgastada, de la grupa al sombrero. Manchas de grasa de las máquinas, del aceite de las sardinas que resbala por el bocadillo recién hecho. Los hidrocarburos aromáticos se confunden con el olor del tabaco negro, impregnando las páginas amarillentas, mil veces pasadas en un trasiego interminable de manos rudas, de continuos intercambios en el kiosco del barrio. Perseguidos por una banda de cuatreros, los vaqueros vadean el Pecos sin descabalgar de sus monturas. Resuenan mugidos, estallan disparos, repiquetean atronadores los motores de la fábrica que nunca descansa. Los indios danzan en corro enfundados en mahón y se calientan junto al fuego del turno de noche; han logrado sobrevivir al día. Bajo el manto estrellado, en el Monument Valley de chimeneas infinitas, las sirenas anuncian una nueva descarga: el coque se derrama incandescente sobre los vagones chirriantes del caballo de metal. Vuela la pausa. Se sacia el hambre. Se aplaca el cansancio. Se guarda el libro. Oculto en la bolsa, Marcial Lafuente Estefanía espera mañana, otro voraz viaje al Oeste en medio del trabajo.